Esta es una de las etapas más importantes del proceso, debido a que el éxito del cultivo depende en gran medida de una buena germinación. Se debe tener en cuenta que desgraciadamente, en muchas ocasiones, algunas semillas no germinen o no sean lo suficientemente fuertes para poder pasar este ciclo. Existen varias formas de germinar una semilla, sin embargo hay 3 elementos comunes que deben estar presentes para una buena germinación:

TEMPERATURA ENTRE 21 Y 31 GRADOS CENTÍGRADOS
HUMEDAD EL AGUA JUSTA Y SUFICIENTE AYUDA A HIDRATAR LA SEMILLA
AIRE EL OXÍGENO, JUNTO CON EL AGUA GENERA UNA BUENA GERMINACIÓN

PASO #1 – HIDRATAR LA SEMILLA x 12 HORAS

Verter un poco de agua en un vaso, poner la semilla dentro, tapar y guardar en un lugar oscuro para que repose durante toda la noche. No dejar la semilla más de 24 horas en el agua ya que la falta de oxígeno y el exceso de agua la puede ahogar o hacer que germine mal.

PASO #2 – GERMINAR LA SEMILLA

Una vez que ya se hidrató, existen varias formas de hacer que la semilla brote: la primera y preferida por los cultivadores principiantes es usar un germinador, la segunda una servilleta o un algodón húmedo y la última es germinar directamente en el sustrato.

OPCIÓN #2 TOALLA DE PAPEL

Humedecer con agua la superficie de la toalla de papel y poner las semillas encima cuidadosamente. Con otra toalla tapar y dejar en completa oscuridad. Una vez que la semilla se abra y saque la raíz, colócala en el sustrato con la cola blanca hacia abajo. Este proceso es muy delicado, una mala manipulación de la raíz puede afectar al crecimiento.

OPCIÓN #1 GERMINADOR

Humedecer el germinador con abundante agua y esperar 10 o 15 minutos hasta que se hinche. Posteriormente, marcar con un lápiz un espacio de 2 a 5 milímetros de profundidad, sacar la semilla del agua y colocarla en el germinador. Para finalizar, cubrir la semilla ligeramente con el mismo sustrato del germinador y guardar en algún lugar oscuro hasta que salga el primer par de hojas. Una vez que la pequeña planta saque su segundo par de hojas o cuando las primeras raíces comiencen a asomarse por los costados del germinador, pasarla directa a la tierra evitando de esta forma el estrés por trasplante garantizando que la planta se desarrolle de forma óptima y segura.

OPCIÓN #3 DIRECTO EN MACETA

El proceso es el mismo que en el germinador, se saca la semilla del agua y se coloca a una profundidad máxima de 5mm tapada ligeramente por una capa de sustrato. Recordar Colocar la colita hacia abajo en caso de que la semilla se haya abierto. Al regar, utilice un aspersor o pulverizador de agua para no dañar o arrastrar la semilla hacia otro lado.

COMPROBAR REGULARMENTE LA TEMPERATURA, LA HUMEDAD Y LA AIREACIÓN. LA FALTA DE AGUA PUEDE SECAR RÁPIDAMENTE LA SEMILLA Y EL EXCESO LA PUEDE PRIVAR DE OXÍGENO.

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